Es otro escrito de bodega, pero sigo opinando lo mismo...
Hay días (casi todos, para ser sincera) en que me siento como un semáforo con la luz verde y la roja prendidas. Contradicciones cotidianas que no le hacen mal a nadie. ¿Ejemplos? Detesto los atrasos, pero pareciera que mi vida empezó media hora tarde: por más que corra nunca llego a la hora. Hago cronogramas y horarios acabadísimos con todos mis “pendientes” importantes en agendas que no vuelvo a abrir y termino escribiendo intrascendencias como esta. Tengo fama de chica dura e independiente, pero la verdad es que lloro con cualquier película mamona y mi ingenuidad raya en la estupidez. Me molesta la gente autorreferente, pero heme aquí...
No soy la única. De hecho, las exquisitas ironías de la vida hacen que me vea como una persona centrada y confiable, por lo que la gente que me ubica suele contarme sus rollos amorosos (aunque mi propia vida sentimental sea un desastre) y sobre todo sus inquietudes existenciales. Fue así que en una semana me tocó escuchar a tres chicos de la u diciéndome que están soberanamente aburridos de todo, que se quieren ir, que todos los días se les hacen iguales y que
ya hasta sus amigos les parecen una lata. La repetición de esa última frase, en tres noches y personas tan distintas, me llamó brutalmente la atención. Así que, aunque sonará horriblemente soberbia, me permito mi humilde opinión al respecto (total, es sólo eso):
Creo que si te aburres de la gente
, es tu culpa. La gente es fascinante. Incluso el tipo más fome es interesante (¿cómo logra ser tan plasta?). Está todo en la actitud con la que te acerques. Podría decir que el 80% de mis amigos actuales y en proyecto no me agradaron al conocerlos, pero me atrajeron y se han probado monstruosamente interesantes. Sin ellos jamás me habría dado cuenta de lo que escribo ahora. Cada persona que he conocido más allá de un “hola” me ha dejado algo de regalo, algo de lo que no me habría enterado de otra manera. Han sido nuevos intereses, minutos, lugares, puertas por abrir, modelos a seguir, pistas sobre lo que no quiero ser. Si te sientes atraído por alguien, acércate. Aunque no lo sepa, tiene algo gigante para ti que te está llamando. Recibe a quien te busque: tienes algo que es suyo. Quizás estoy muy equivocada, pero ¿qué podría pasar? En el peor de los casos, te mira raro un segundo y se olvida del asunto. A ti, eso no te hará desaparecer.