20.11.05

wondering around Hace 4 años todo se cayó. El terremoto no hizo ruido, muchos ni siquiera lo sintieron. Cuando estás corriendo, no te fijas si el suelo se mueve a tus pies. Cada uno agarró sus cosas como pudo y dejó la ciudad. Sé de algunos que no tuvieron problemas en asentarse en otra parte. Otros han tenido que vagar un poco más. Se supone que todos encuentran un lugar que les pertenece, no?. Al lado de un árbol que se resiste a los vientos de los que lo protegían los edificios, quedó una pared. Por el lado visible, el de la fachada, es blanca. Totalmente blanca. No podría decir si es ella la que da protección al arbol seco y orgulloso o si son las raíces de éste las que la mantienen sujeta por los cimientos. El lado inmaculado no permite adivinarlo. Ni siquiera parece estar dispuesto a escuchar la pregunta. Parece que cada uno de los huracanes y tormentas que han venido después la han dejado más limpia que antes... La luz de la luna rebota fuerte en ella. Está empezando a hacer frío. Como ya no queda casi nada más en la ciudad, no hay otra opción que acercarse. Quizás detrás todavía queda algo de la casa, un pedazo de techo, quizás incluso muebles, una pieza tan ordenada y pulcra como su fachada... Rodeando el árbol, no puedo evitar fijarme en el grosor del muro... es tanto más debil de lo que parecía! Y lo que hay detrás... desilusión! No hay nada. Pintura descascarada de lo que debió ser un bello mural. Unas cuantas pilas de escombros. Escucho un ruido que no es del viento. Mi pulso se acelera bruscamente. Una silueta encogida se recorta contra la pared, donde alguna vez hubo una chimenea. No se si moverme, quizás no me ha visto aún.

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